La bulimia del placer

by Patricia Valley

En la vida de una mujer es indispensable tener un albornoz blanco, mucho antes que unos pantalones vaqueros,  el antiojeras o las bragas de la regla. Tener esta prenda supone y conlleva que puedes dominar el mundo al final del día y, cuando digo el mundo, me refiero a todo lo que existe, siempre en un orden inferior a tu propia existencia.

Es directamente proporcional la causa de tener un albornoz blanco a mandar a la mierda todo, a todos. Es paralelo al hecho de tumbarte en la cama, sofá, poner los pies encima de algo elevado y decidir si ves el vaso medio lleno o medio vacío; de vino, claro.

Es esencial, en la vida de toda persona tener toda clase de artilugios que te hagan sentir mejor, claro que el mejor de todos es la nada absoluta o  sólo un albornoz. Si lo consigues la copa rebosa pero llegar a este estado es añejo como ese elixir, lo aprendes con los años.

¿ A quién le importa? Justo eso es lo complicado. Siempre nos importa y cuando deja de hacerlo siempre es tarde o te quedan menos años para disfrutarlo.El paladar se educa pero también se atrofia es como el silencio, cuando hayas  dominado todas esas palabras que no deben salir de tu boca estarás tranquilo pero habrás olvidado a qué saben las mejores cosas de la vida

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