El Post más corto de mi historia

by Patricia Valley

Para todos los hombres que se creyeron alguna vez por encima del bien y del mal, decirles que en algún momento de sus insignificantes vidas, dependerán de un abrelatas. Por mucho que sean el más fuerte de su grupo de “nuevos guapos”.

Para todas las mujeres que, alguna vez, se creyeron por encima del bien y del mal, decirles que un hombre funciona mejor con el estómago lleno que con los huevos vacíos. Dios te dio vagina pero también una vitrocerámica.

Se levanta la sesión.

Usted señorita, también puede ponerse en pie o al menos, espere a que se vuelva a llevar la pana o las rodilleras o las dos cosas.

Tras este post “más corto de mi historia”, me imagino que algunos hayan pensado acerca de lo machista del post “más corto de mi historia”.

Les diré que aún tengo la suerte de no ser tan importante, como para haber tenido que dejar de decir lo que me da la gana – vamos a obviar el tema del pago para el dominio web que me otorga ciertos privilegios como decir lo que me da la gana-.

Estoy de muy buen humor. Sé que por lo general sueno un poco dramática. Olvídense, no sueno a nada. Si sonase a algo, no necesitaría escribirlo. Sería un peso que me habría quitado de encima hace tiempo y no soy lo suficiente buena cantando como para que el peso sonoro venza al peso poético. (Lo de poético estaba deseando encajarlo porque lo he aprendido esta semana y me parece que tapa muchos vacíos semánticos que me hacen parecer más interesante).

Por lo demás es sábado. Disfruten del fin de semana. Yo no estaba muerta, ni tampoco de parranda – pueden dejar sus opiniones abajo sobre lo previsible de este comentario o hacer clic aquí para saber más: http://es.wikipedia.org/wiki/Peret  .

Simplemente, a veces, necesitas dejar de creerte por encima del bien y del mal y empezar a curtirte un poco de otros que cuando dejaron de tener miedo a las alturas, pusieron su horizonte de alcance donde todo lo malo resultaba, tras las mil repeticiones, algo mejor: lo que ahora lees, escuchas, miras. Lo que se te queda entre las piernas del Sistema límbico. Y explota en un orgasmo; el chillido del alma.

Y al final no es tan corto como pensaba, ni tan bueno como esperabais, ni tan malo como yo desearía.

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