Duerme o Hierve, Miscelánea

by Patricia Valley

Tenía dentro de los dedos, a todo el Ballet de Viena

y la música se le posaba en los labios cada vez que se los lamía.

Era una condena tan bella observar su cuerpo, que conseguía el mío ocupar una posición honorable en el mundo,

su vientre.

Y existir se volvía un término excesivo, cuando mirabas sus ojos. Que en el sustrato de sus pupilas, brillaba la gracia ciega del mundo

como el frenesí de un sopor tardío y cálido.

Y desaparecían el futuro  y el fracaso con el éxito de su presencia, la que me agarraba, ahora y siempre con el arnés de su cintura.

Y se extorsionaba con dureza el tiempo, estallando en mil espuelas

que cabalgaban sobre la eternidad más leve.

Y nos llevaba de punto a punto del caos, desordenando los secretos de nuestras huellas.

Y en la demora hacia el punto infinito, se explicaba aquel consumo doble de aire,

en un hilo de aliento, hasta saciar cada movimiento imposible del ahogo.

Y en estado de disculpa constante por la fortuna neurótica y simple que nos sublevaba al vacío; se aplacaba y se extingue

el rumor transitado

el anhelo imposible

el sofoco precario

Que no lastima ni quema, mi voluntad expuesta a este manicomio vacío de todos

si está adulado por silencios

y en unidad como milagro o castigo.

” … porque todo cuando tiene importancia, es contradictorio por naturaleza. ” Henry Miller

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