Bruma

by Patricia Valley

Estaban todas aquellas personas, que eran todas las personas del mundo, de mi mundo, del poco que no desconozco.
Como una bruma helada a la orilla del agua inerte y estancada, esperando el cortijo de la luna para meterse en sus cráteres y beber de ella toda su sed.

Con los pies embarrados y las manos cerradas por la tensión propia e individual.
Sin querer saber demasiado del barro ajeno pero llevándoselo a la boca y limpiándose el deseo. Ensuciaban y limpiaban con la impericia de un necio.
Estaban ahí y no había cambio ni marea.
Estaban donde se dejan las cosas que uno no quiere, a un lado de la vida y la vida al otro lado del puente que ardía por encima de sus glorias más bajas.

Recorría purpúreo un éxtasis de melancolía que apretaba en la nuca con toda su gravedad y dejaba al aire el júbilo del fin de la represión .
Y todo aquello, visto desde afuera, se rociaba de niebla y espesor, en el estado hierático de la visión más sesgada del odio.
Cumplía con todas mis obligaciones y una de ellas era estar limpia.
Llenaba los pulmones con aire no compartido y la violencia del suspiro era como un náufrago, que en trance, se volcaba hacia el mar.
Pecaban por ingenio u ocio
pero pecaban.
Y cobraba todo, el aspecto putrefacto de un sonido animal y pasajero.

Cuánto echo de menos tus historias de parpadeos destellantes y tus indiferencias comunes.
Un periplo histórico reconvertido en la mordaz causa humana.
Como el intento de dar un golpe en seco encima de una mesa de arena
… y el viento llegará pronto.

Suscitar un declive mayor, cuanto más arduos eran los hallazgos de la razón interna de todo aquello.
Se desprendía un llanto calmado e impreciso ante aquella visión y la noche halagaba mansa y entera cada pestañeo de asombro.
De repente, helada y entumecida, una mano me agarra por detrás del cuello.
Me pregunta muchas cosas.
No sé responder a ninguna.

Se desprendía un llanto calmado e impreciso ante aquella visión y la noche halagaba mansa y entera cada pestañeo de asombro.
…y viento llegará pronto.
Y barrerá todo esto porque no tiene consistencia. Nadie conoce al otro, es un mudo adormecer, es todo lo que necesitan.

¿Y tú no necesitas nada?
Necesito que te gires, cierres los ojos y camines de vuelta casa.
¿Sabré llegar?
Cuánto echaba de menos tus historias de parpadeos destellantes y tus indiferencias comunes.

Un día empecé a caminar sola. Al principio podía oír cómo me gritaban, luego me alejé tanto… no sé cuánto llevo aquí.
¿Ha pasado mucho tiempo?
Una eternidad
Para mi fue ayer

¿Me ha echado alguien de menos?

… y el silencio

¿Nadie más les viene a ver?
Has llegado muy lejos
He estado caminando una eternidad, una eternidad. Quiero volver a casa. El puente se ha quemado
No hay ningún puente. No son dos mundos. Uno está dentro del otro. Te quisiste deshacer de uno y quedarte aquí para toda la vida.
¿Y si no hay puente? ¿Y si este espacio es el mismo?.
Cómo vuelvo, dime cómo vuelvo.

Necesito que te gires, cierres los ojos y camines de vuelta a casa.
Te he dicho mil veces que no me gustan los acertijos. Te lo he dicho mil veces
… y el silencio

No te vayas. no te puedes ir. No puedes dejarme aquí. Estoy sola y hacen mucho ruido. Y si te vas no voy a poder oírte, sabes que no voy a poder oírte. No se lo voy a poder explicar a nadie.
Y yo quiero estar limpia, ¿me oyes?, limpia.

Blanco. luz

Hola. – sonriente -,
estamos dentro de ti hace 15 años
¿cómo te sientes?

Como si quisiera quedarme aquí para siempre.

Tormenta a lo lejos.

¿Te ves?

Te veo

¿Cuánto tiempo nos quedaremos aquí?

Una eternidad

Te he dicho mil veces que no me gustan los acertijos.

El puente se ha quemado.

Se desprendía un llanto calmado e impreciso ante aquella visión y la noche halagaba mansa y entera cada pestañeo de asombro.

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